Es una intervención quirúrgica para reparar la piel de la cara y cuello marchita, arrugada y hundida que se produce por el paso del tiempo, por una dieta alimenticia pobre o también por tendencia hereditaria.
Se realiza quitando el exceso de grasa, tensando los músculos principales, y rellenando la piel de la cara y cuello.
El cirujano plástico realiza unas incisiones sobre la línea del pelo, en las sienes, detrás del lóbulo de las orejas y en la zona baja del cuero cabelludo.
Después extrae el tejido graso, estira la piel y, por último, sutura las incisiones. A veces el cirujano tiene que colocar un pequeño tubo de drenaje debajo de la piel de detrás de la oreja para drenar una pequeña cantidad de sangre que puede acumularse en este lugar.
Se colocan unos vendajes suficientemente compresivos alrededor de la cabeza, para evitar la hinchazón. Normalmente el paciente se deja hospitalizado durante las primeras 24 horas para retirar el drenaje y el vendaje.
La recuperación continua ambulatoria. La cara puede aparecer pálida, morada e hinchada, pero en un plazo de 4 a 6 semanas recuperará un aspecto normal.
Durante 10 a 14 días el paciente nota hinchazón, tirantez, adormecimiento, hematomas, etc.
La mayoría de las cicatrices se esconden en la línea del pelo y desaparecen después de meses. Se desaconseja la exposición solar.